Trazabilidad de materiales
Cada polea indica la especie y el secado de la madera; cada cabo, la proporción de cáñamo y poliéster. Si el proveedor cambia, el registro lo muestra antes de que llegue al banco.
Documentamos el origen de cada madera, el diámetro exacto de cada cabo trenzado y la aleación de cada brújula de bitácora, para que el responsable de compras pueda comparar, registrar y reponer con criterio propio.
Quien lleva el inventario de un taller de ribera o de un club de veleros clásicos no compra por catálogo: compra por criterio. Estas son las prestaciones que sostienen cada pedido y que hacen que una pieza se pueda registrar, comparar y reponer sin sorpresas.
Cada polea indica la especie y el secado de la madera; cada cabo, la proporción de cáñamo y poliéster. Si el proveedor cambia, el registro lo muestra antes de que llegue al banco.
Medidas, tolerancias, aleación de los herrajes y cuidados de conservación. Pensada para adjuntar al remito y para que el capataz resuelva dudas sin llamar dos veces.
Se consulta disponibilidad y se coordina la visita a Tigre con quien va a usar la pieza. No hay intermediarios ni respuestas enlatadas sobre el uso previsto.
Guardamos los planos y las medidas de cada lote entregado. Cuando hay que reponer una roldana o un guardacabo, la pieza nueva coincide con la que ya está en cubierta.
Los cabos se miden bajo carga y las poleas pasan por tracción antes de salir. El resultado queda anotado junto al número de lote, no como folleto.
No es lo mismo equipar una goleta de regata histórica que el pañol de un club con veleros de escuela. Ajustamos diámetros y refuerzos al trabajo real de cada embarcación.
Si administra un pañol y quiere ver cómo se documenta una pieza antes de sumarla al inventario, puede revisar nuestras soluciones para talleres y clubes o escribirnos desde la página de contacto.
Cada pieza que sale del taller de Tigre llega con su historia de banco. Acá van los criterios que usamos para que la decisión de compra no dependa de la suerte.
Las poleas se tornean en maderas duras estacionadas durante años. Registramos el aserradero de origen y el tiempo de secado, así el capataz sabe qué esperar del comportamiento del motón en cubierta.
Cada cabo trenzado sale con su diámetro real, la elongación medida bajo carga y el tipo de empalme. Nada de "medida aproximada": números que se cargan directo en la planilla de inventario.
En las brújulas de bitácora y los guardacabos indicamos la aleación de bronce y latón empleada. Sirve para prever desgaste, compatibilidad con herrajes existentes y futuras reparaciones.
Entregamos una ficha por pieza con tolerancias de armado y pautas de mantenimiento. El objetivo es que quien administra el pañol pueda programar revisiones sin depender de nosotros.
Roldanas, pasadores y apoyos de cardán se pueden reemplazar. Preferimos una pieza que vuelva al banco antes que una que termine olvidada en un cajón del club.
Se consulta disponibilidad y se coordina la visita al taller según el uso previsto de cada embarcación. Sin kits genéricos ni réplicas decorativas: piezas funcionales con historial de banco.
Si administrás varias embarcaciones, conviene revisar primero las soluciones por tipo de casco y maniobra y después coordinar una consulta con el taller.